Mi amarga experiencia COVID-19

Mi amarga experiencia COVID-19

La foto de portada de este artículo fue tomada el 31 de diciembre del año 2020, estaba feliz, había superado la etapa aguda de la enfermedad y no sabía que iba a correr con tan mala suerte de ser un paciente Long Covid.

Al principio tuve síntomas muy leves: sentía algo de malestar en la garganta, algo de tos seca y sentí mi cuerpo algo extraño. Eso encendió las alarmas y de manera voluntaria me aislé en casa a esperar qué iba pasar. Días después, al ver que no mejoraba, fui a hacerme la prueba. Resultado: Positivo para COVID-19.

Dije: "Bueno, es cuestión de esperar", era mitad de diciembre, me sentía mal pero no estaba de gravedad. Perdí el gusto y el olfato por una semana y el 24 de diciembre el médico de mi servicio de salud me indicó que ya podía salir del aislamiento obligatorio.

Pasaron los días y seguía sintiéndome mal, Pero tomé las cosas con tranquilidad porque estaba seguro que en una o dos semanas iba a estar completamente recuperado. O bueno, por lo menos eso es lo que uno se imagina según las noticias y otras experiencias de personas amigas y conocidas.

El encierro para mí fue difícil porque a diario salgo a ejercitarme, intenté retomar una vida normal y ahí descubrí que las cosas seguían mal. Un día salí a encontrarme con un amigo para hablar, al final él tuvo que llevarme a un servicio de urgencias porque tuve dificultad para respirar. Se trató de una hiperventilación.

Enero de 2021

Con malestar salí a caminar una tarde, de un momento a otro las piernas dejaron de responder, volví a casa y duré varios días sin poderme levantar de la cama. El sentimiento de frustración me invadió y aun así mantuve una muy buena actitud.

En este mes la mayoría del tiempo la pasé en cama, levantarme era muy difícil por mi debilidad, me pesaba el cuerpo. Todo el tiempo tenía malestar general y tenía unos terribles mareos en las mañanas que se disipaban con el paso del día, tenía insomnio y descansaba de mis malestares cuando pocas veces lograba dormir.

Al finalizar Enero empecé a sentir ciertas dificultades para respirar, ya podía levantarme de la cama pero caminaba con mucha dificultad. Fui a un matrimonio literalmente solo a tomarme una foto con los recién casados, no aguanté una hora allá.

El día de mi cumpleaños, unos amigos me prepararon una celebración, con mucha dificultad asistí pero no duré dos horas en la reunión.

Febrero de 2021

Algunos síntomas empezaron a mejorar pero otros comenzaron a empeorar, tuve varias recaídas que me mantuvieron en cama y me temblaban las piernas para caminar. Salía a caminar y solo podía andar una cuadra, las piernas no me daban, sentía que me iba a caer en cualquier momento.

Febrero fue el mes más difícil para mí, en la mitad del mes, mantenía aun muchos malestares en mi cuerpo y mi mente comenzó a colapsar. Fui llevado de urgencias con un cuadro mixto de ansiedad y depresión. Sentía que no aguantaba más.

Mi mente escapaba de la realidad, perdí la noción del tiempo, no podía pensar y me encontraba en un bloqueo total. Los malestares seguían siendo insoportables e incluso moverme era todo un acontecimiento muy molesto para mí. Caminaba como un Robot porque no tenía control total de mi cuerpo.

Fueron muchos los días y las noches en completa quietud, recuerdo que solo me concentraba en respirar. Fueron muchos los pensamientos negativos que se cruzaron por mi mente, ya estaba harto y estaba cansado del cansancio.

En ese momento decidí alejarme de todo, cerré Facebook y me olvidé de las redes sociales. Era mi enfermedad y yo. Mi familia y mis amigos cercanos me recomendaban que tenía que salir de esa situación y créanme, lo intenté, pero la mente no me daba para más.

Marzo de 2021

Algunas molestias desaparecieron y otras mejoraron, sin embargo, persistía la debilidad, el cansancio y una extraña sensación en las piernas de no aguantar el peso de mi cuerpo. A pesar de eso, salía a ejercitarme lo que más podía unos pocos minutos al día y experimenté algunas recaídas de mucho malestar.

Abril de 2021

En las dos últimas semanas de marzo y hoy 4 de abril día de pascuas, casi cuatro meses después, puedo decir que ya me siento mucho mejor. Algunas molestias persisten todo el tiempo, pero son cada vez más leves y mucho más soportables. La sensación de cansancio no se ha ido completamente, pero ya puedo caminar distancias más largas.

Resumen de síntomas padecidas todo este tiempo

Tos seca, cansancio, debilidad, dolor muscular, ansiedad, depresión, malestar general, rinitis, malestar estomacal, fatiga, mareo, calambres, algo de dificultad para respirar, insomnio, pérdida de memoria repentina por cortos periodos de tiempo, desconcentración, pérdida de peso, pérdida de fuerza, espasmos musculares y otras que no tengo manera de explicar.

No sé cómo explicarlo pero sentía como si una corriente eléctrica corriera por todo mi cuerpo. Fue constante y duró como dos meses y medio.

Todavía tengo mucha incertidumbre porque no sé hasta cuando voy a estar así o si algunas secuelas persistirán, pero doy gracias a la vida porque ya me siento mucho mejor.

Todo este tiempo he estado incapacitado para trabajar, por ese motivo tuve que suspender las cosas que venía haciendo, lo único que pude hacer fue meditar y leer algunos libros porque no podía hacer nada más. Algunos momentos pude practicar algo de música, pero mi malestar no permitía que fluyera la creatividad.

Agradecimientos

No soy una persona religiosa pero si soy alguien muy espiritual, agradezco a la vida por brindarme otra oportunidad.

Doy gracias a mi familia por su apoyo constante e incondicional. Creyó en mi recuperación cuando yo ya me había dado por vencido, gracias por levantarme cuando no creí.

Agradezco a mis amigos y amigas (esas personas saben quién son) que estuvieron ahí manifestándome su apoyo, sus oraciones, su voz de aliento y estar pendientes de mí todo este tiempo. Doy gracias también a uno de mis amigos médicos que me apoyó y acompañó todo este tiempo.

Felices pascuas. Feliz renacer.

¡Cuídate por favor!