El robo de celulares en Colombia es una pandemia y la policía es cómplice

Amigos míos, me robaron el celular. Gracias a la vida la situación no fue grave y tan solo fue el susto.

Muy triste pero cierto, en este país la delincuencia común se le ha salido de las manos al gobierno, que no usa medidas contundentes para contra restar el hurto de bienes pequeños como un celular en este caso.

Me he tomado un buen tiempo, mientras se me baja la calentura para poder escribir esta entrada. Pues la rabia de momento, impotencia y el abandono absoluto que uno siente por parte de la Policía Nacional de Colombia, me sacó de todo mi juicio. Gracias le doy a la vida porque la situación no se fue a mayores.

Todo ocurrió cuando estaba a punto de llegar a mi lugar de trabajo. Estaba esperando el cambio del semáforo (No hablaré del lugar) y ahí me intimidaron con arma blanca. Justo al lado había un punto de venta ambulante de prensa; en este, atendía una señora que en medio del susto, gritó un par de veces “Hagan algo por favor”. Nadie atendió, pero esta actitud de la gente no la critiqué, porque nadie está en la obligación de exponer su integridad por otra persona. Lo único que pude hacer fue dilatar un poco el tiempo, para ver si aparecía algún policía que pudiera ayudarme. Sin embargo, nunca llegó.

Pese a que ya de inmediato di por perdido mi teléfono móvil, caminé una cuadra y habían casi 30 policías; la mayoría eran aquellos que en Colombia llamamos “Policías bachilleres, bachitontos mal llamados” que en sí ellos y nada… (Los policías bachilleres son aquellos que una vez terminan la secundaria prestan el servicio militar en el cuerpo de policía). Por fin me dirigí hacia donde un policía oficial y le dije lo que hacía un par de minutos me había sucedido.

Ahora si, lo que me dejó frio:

El policía me responde – “Hermano no hay nada que hacer”. De verdad, me sentí peor de cómo cuando me habían intimidado para quitarme el celular. De inmediato respondí: “Pero ¿cómo me vas a decir que no hay nada que hacer?”. Mi idea no era armar todo un bloque de búsqueda, ni cerrar todo el perímetro para que entraran las fuerzas especiales, pero si por lo menos, que este sujeto hubiese mostrado algún tipo de interés en ayudar a un ciudadano recién violentado. Discutí con él por un momento acerca de su reacción, que en realidad no me pareció el adecuado, pues se trata de una persona que se supone debe de estar al servicio de la sociedad. Más sin embargo, este héroe de la patria me responde nuevamente y con tono desafiante: – Es que ¿yo me lo robé?.

De la ira que me dio, me fui del lugar y por dentro pensé… “Pues parece que si”.

Tristemente el robo de celulares en Colombia es tan común, que ni la policía la toma en serio. Fui a interponer el denuncio en un comando de policía, en el que tampoco me prestaron atención; solo diligencié un papel de mala calidad, que ni siquiera tenía un campo donde yo podría narrar los hechos. Por dentro pensé que “Como que a la policía no le interesa saber el modus operandi de estas ratas de dos patas”.

El robo de celulares en Colombia es una pandemia y la policía con su forma de proceder y negligencia es cómplice.

Parece ser, que los ladrones también salen beneficiados del pago de nuestros impuestos.

Colombia ha ido perdiendo la batalla contra el hurto de celulares.

En Colombia se roban un celular cada 30 segundos y entre el 2013 y 2014 se robaron alrededor de 775.000 celulares. Juntando el año 2013 y 2014 murieron 33 personas por su teléfono celular. Y un ladrón de celulares, se puede estar ganando alrededor de 6.000.000 de pesos al mes; para ellos está fácil, pues desde que existan compradores, un gama alta siempre va a ser buena compra cuando se encuentra a mitad de precio.

Las fallas de los mecanismos de control.

El registro de celulares

En Colombia existe un decreto desde el 2011 (Decreto 1630), el cual expresa un marco normativo para controlar el hurto de celulares. Este consiste, en que los usuarios deberán registrar su nuevo equipo celular ante el operador, para que este a través de su código IMEI consulte en una base de datos denominada “Negativa” si el equipo objeto de registro está reportado como robado; de no ser así, el equipo puede ser incluido en una base de datos denominada “Positiva”, en la cual están registrados los equipos adquiridos limpiamente. Este mecanismo no es efectivo, teniendo en cuenta que en varios modelos, este número puede ser modificado. Además, las redes de distribución de celulares robados, pueden exportar estos equipos hacia otros países donde lógicamente no existe la central de datos. Para que este mecanismo de control sea más eficiente, opino que debe tratarse como un problema en el que deben cooperar todos los países del mundo.

Actualmente existe una asociación mundial llamada IMEI GSMA que agrupa alrededor de 800 compañías operadoras móviles en todo el mundo, desconozco si Colombia hace parte de ella, si es así, agradecería que alguien me diga, (Solo por saber).

La impunidad

Aquí un delincuente común capturado por la policía en fragancia, roba un celular hoy y automáticamente sale mañana. Fin.

Y… Hay de hacer justicia con nuestras propias manos, ahí si se nos va hondo.

Los culpables

El gobierno

A través de la rama judicial, no endurece penas para los delincuentes comunes. En Perú en cambio, hay penas hasta de 15 años de cárcel para quién hurte un celular.

Industria y comercio

No hay seguimiento y control adecuado para equipos que entran y salen del país, no hay seguimiento adecuado en casas de empeño y poco se ha hecho con el seguimiento a establecimientos que comercializan celulares.

Los operadores de celular

El hurto de celulares también es negocio para ellos, hoy fui a reponer mi Sim Card, y la asesora, aun sabiendo que me habían robado el equipo, me ofreció un plan pospago ultra económico. Qué falta de respeto.

La policía

Por su ineptitud y negligencia. Definitivamente no sirven para nada.

Nosotros

Desde que hayan compradores, siempre habrán vendedores. Entonces creo que, si no compramos celulares de dudosa procedencia, el hurto de celulares dejará de ser una actividad económica rentable.

Reflexión final

A pesar de que la delincuencia común en Colombia está a dimensiones apocalípticas, aquí vivimos gente trabajadora, echada para adelante, que lucha por sus metas y objetivos. Y a pesar de que algunos ensucien nuestro nombre en el mundo, este país sigue siendo maravilloso.

Fuentes de datos:
www.eltiempo.com 1
www.eltiempo.com 2

El robo de celulares en Colombia es una pandemia y la policía es cómplice
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