La mascota, el amo y su regalo

A todos nos ha ocurrido que vamos bien tranquilos por la calle y nos encontramos con una agradable sensación cremosa y en algunos casos subida un poco de temperatura entre nuestros zapatos; luego y en cuestión de milisegundos se acompaña de un fétido y fuerte olor, que de inmediato descompone la uniformidad de los músculos de nuestro rostro, ilustrando una sensación de desagrado, asco y rabia.

Suena irónico, pero cuando en mi ciudad llegamos a nuestra casa cojeando un poco y decimos “Me corté”, no es motivo de gran preocupación, tan solo es una situación en la que solo es necesario un poco de agua, cepillo y jabón. Ha y una breve celebración respecto a la suerte que tenemos.

Si bien, sabiendo que pertenecemos a una sociedad medianamente educada, no logro comprender por qué algunas personas no disponen adecuadamente de los desechos de sus mascotas. Y mi pregunta para ellos sería ¿Te gusta pisar excremento animal?; me imagino que si, no más palabras.

Vamos por la vida creyendo que vivimos solos en un barrio, que tenemos la mascota más tierna y hermosa del mundo y que además es la que mejor se posa sobre nuestras aceras; dejándoles un regalito con todo el cariño a nuestros vecinos, amigos y familiares.

Para mí los culpables son:

  1. Uno mismo: No pensemos que este es un problema de estrato social o de educación. Tomándolo desde un punto de vista de sentido común, supongo que a todos nos desagrada pisar excremento animal. Así que en mi opinión, nos da pereza y asco recoger el excremento de nuestra mascota; pero somos los suficientemente egoístas para no pensar en el asco y el trabajo de otro.
  2. Nuestra mascota: ¡Pero por favor! (Sarcasmo).
  3. La familia: Si papá o mamá lo hacen… Hijo lo hace… Y así sucesivamente.
  4. El gobierno: Hasta cierto punto. Opino que el gobierno local tiene cierto tipo de responsabilidad, pues hay carencia de políticas públicas que motiven la adecuada disposición final de desechos de animales (Esto en el contexto Colombiano).

Mi Reflexión final

Actualmente existen muchas maneras de abstenernos de dejar regalos en los andenes por cuenta de nuestras mascotas. Cuando la saques de paseo, guárdate una bolsa de plástico en el bolsillo o haz uso de dispositivos especiales para la tarea, no son costosos y son muy prácticos.

Espero que al haber escrito este artículo no corra con tan buena suerte de encontrarme un hermoso regalito en mi andén.

Hasta pronto.

La mascota, el amo y su regalo
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